Si no te haces un aborto, el municipio de Iseo te regala 160 € al mes (y revisa tu cuerpo)

Todo es visible en el vídeo de la retransmisión en directo del Ayuntamiento de Iseo del 25 de septiembre de 2020, disponible en este enlace.

Una sesión de más de tres horas, en la que se anuncia el punto 7 a las 2.35: la moción que aconseja “Apoyo a la vida en aumento”, aprobado por la mayoría encabezada por el alcalde Marco Ghitti (Hermanos de Italia) en ausencia de la oposición, que sale del aula en protesta.

En resumen, la moción, presentada por Giovanna Prati, concejala de presupuesto aquí, sin embargo, como concejala de la ciudad – provee un “Subsidio de maternidad, que brinda a las mujeres que deseen abortar también por necesidades económicas la posibilidad de acogerse a una intervención económica extraordinaria sujeta a la voluntad de incorporarse a un proyecto social individualizado”. En ausencia de esta posibilidad, dice, la Junta se compromete a “Contribuir a promover, incluso con apoyo económico, proyectos de ayuda a la vida incipiente instituidos por asociaciones de la zona como el Progetto Gemma dei Mpv e dei Cav”.

Prácticamente, con dinero publico de los contribuyentes del municipio lacustre la administración financiará asociaciones privadas provida que contrastan abiertamente con una ley italiana, la 194, que regula el derecho al aborto.

Este derecho no ha sido protegido durante mucho tiempo en los últimos años en este ámbito, dado que el hospital de Iseo forma parte delMellino Mellini empresa de Chiari, en 2017 en el centro de un caso mediático porque, según informa La Stampa, “Durante 15 años ni siquiera había habido un aborto, ya que los médicos, anestesistas y enfermeras eran abrumadoramente objetores de conciencia. Por tanto, la ley 194 no se había aplicado plenamente durante años ”.

En detalle, contra la propia ley italiana y el derecho que esta protege, el Ayuntamiento de Iseo se compromete:

  • para financiar el establecimiento de la “Fiesta de la familia y fiesta de la vida”,
  • un “Difundir material informativo de los MPV y Cavs en todos los espacios municipales, así como apoyar y promover las actividades culturales y operativas de los mismos en las áreas fundamentales de los servicios escolares, sanitarios y sociales”,
  • un “Fomentar y estimular la colaboración entre las citadas asociaciones, la consultoría y las estructuras socio-sanitarias interesadas para incrementar el apoyo concreto y las propuestas alternativas al IVG”
  • un “Implementar campañas de información a mujeres y parejas que enfrentan dificultades de gestación por presuntas malformaciones del feto, sobre cuidados prenatales específicos y sobre las medidas previstas en la zona para ayudar y apoyar a las que ya se encuentran en la misma situación”.

Ese es un conjunto de materiales y eventos en apoyo de retrógradas y culpables de las políticas culturales y sociales, abiertamente en oposición el derecho al aborto y el principio de autodeterminación de la mujer.
No se trata, hay que reiterarlo, de una mera libertad de opinión: lo que se ha sancionado en la cabecera municipal es la financiación con dinero público de acciones que contrastar con lo que establece la ley y que ya, en muchos casos, no está garantizado o se ve fuertemente obstaculizado porobjeción de conciencia en hospitales y farmacias.

Es decir, se trata de añadir un elemento más a ese sistema que, además de dificultar y en ocasiones imposibilitar la aplicación de un derecho legalmente reconocido, pretende comprobar el cuerpo de la mujer (¡una vez más!) y despojarlos de la legitimidad de sus elecciones, que no pueden ser criticadas ni condenadas legalmente.

En cuanto a subsidio por maternidad, no cuantificado aquí, el concejal Prati se refiere varias veces al Proyecto Gemma, nacido en 1994 dentro del Movimiento por la Vida, que destina una cantidad de 160 euros al mes durante un año y medio (en detalle 2.880 euros por 18 meses: 6 en gestación y 12 después del parto), sujeto a la presentación por parte de la mujer de (atención: porque si no hay control sobre el cuerpo de la mujer esta …!) “Documento acreditativo del estado de gestación y solicitud de IVG, interrupción voluntaria del embarazo”.

Entendiéndose que, como hizo la líder opositora Pieranna Faita, “La autodeterminación de la mujer es el eje de la ley 194 que también brinda toda la información para la protección de la maternidad y garantiza el apoyo”, La pregunta de tasa de natalidad cero (utilizado como premisa para el movimiento) no se puede resolver de acuerdo con la lógica de las bonificaciones, pero necesita soluciones capaces de repensar el tejido socioeconómico de nuestro país.

No hay soluciones fáciles ni atajos: hay que empezar desde políticas laborales y de apoyo a la maternidad (en términos de acceso a servicios de cuidado infantil y protección de los trabajadores) para conseguir, aún más profundamente, garantizar que igualdad de género real, en el mundo del trabajo y en la sociedad, indispensable sobre todo para las mujeres, para que ya no tengan que elegir entre carrera y maternidad, y por tanto para el desarrollo del PIB y la economía global.

Bajo la apariencia de un estado de bienestar cuidadoso y generoso, la moción de Iseo, que se suma a opciones similares aprobadas en otras administraciones, esconde, ni siquiera demasiado bien, un paternalismo crítico y opresivo de origen católico quien quiere reanudar el control de los cuerpos de las mujeres.

No, en resumen, “Un himno a la vida”, ya que el Consejero Prati da la bienvenida a la aprobación de la moción, pero un himno intimidante para que, según sus palabras, “Se fomenta cada vez más la vida naciente y se desaconsejan las formas que conducen a distintas soluciones”.

Hubo un referéndum, se promulgó una ley, nuestras madres y abuelas lucharon y ganaron a gran costo el derecho a decidir por sí mismas y por sus cuerpos; sin embargo, el aborto es un derecho que nunca se adquiere plenamente.
Lo vemos todos los días y vale un poco por todos los derechos, pero para los que conciernen a las mujeres un poco más: nunca los dé por sentado.
Depende de defenderlos recoger la herencia de muchas mujeres (y también hombres) antes que nosotros, para pasarlos a su vez y luchar.
Todavía.