Repara el cabello dañado: Nanoil te ayuda

Fall es el principal sospechoso, pero cuando se trata de cabello dañado, frágil y aburrida, no hay estacionalidad que se mantenga. Porque, neto de creencias populares y del ciclo de vida que rebobina con cada cambio de estación, el cabello sufre principalmente de ataques de agentes externos y malos hábitos estéticos personales, en un círculo vicioso que muchas veces no los mantiene en su mejor momento. .

Productos inadecuados, accesorios incorrectos y demasiado agresivos hacen el resto. Y encontrar mechones enteros en tu mano, saludar tu cabello en cada lavado y encontrar muchos, demasiados, atrapados entre las cerdas del cepillo no es exactamente lo mejor. Tener un cabello sano todo el año, sin embargo, no es una misión imposible, solo haz un pacto con los aliados adecuados, preferiblemente naturales. Cepillos con las cerdas adecuadas, masajes en la piel e incluso ciclos lunares (según algunos) pueden convertirse en aliados en este desafío que se enfoca en el bienestar del cabello.

Pero es sobre todo lo que marca la diferencia bordillo mi pantenolo: dos ingredientes esenciales para la salud del cabello. Net de otras soluciones que ahora iremos a ver, una mascarilla para el cabello con keratina al igual que la mascarilla de queratina Nanoil es un producto imprescindible para regenerar e hidratar incluso los cabellos más difíciles. El desafío es elegir los productos adecuados, que contienen el elixir de la vida (lea: proteinas) para cabello dañado y estresado. Y dile adiós a esos hábitos que simplemente no son buenos para el cabello.

Cabello dañado SOS, porque se daña

Foto: Everett Cosmetics

El cabello sufre agentes externos como la contaminación, tratamientos agresivos y temperaturas, pero también sufre fluctuaciones internas: estados de ansiedad y estrés, por ejemplo. Y si yo tambien cambios de temporada afectar la salud del cabello. Según una investigación de Revista británica de dermatología que analizó las búsquedas de Google sobre la “Perdida de cabello” existe una correlación entre el cambio de estaciones y este fenómeno.

Los datos recogidos confirman que verano y otoño son los periodos en los que más perdemos pelo, con un pico entre agosto y septiembre. En el verano hay el pico de lo que los tricólogos llaman fase telógeno: aquel en el que el cabello está en reposo, no tiende a crecer ni a salirse del folículo y al primer traumatismo (cepillado, por ejemplo) se cae porque está demasiado débil. Por ello, en otoño percibimos una caída mayor que muchas veces nos preocupa.

El calor (como los de un secador de pelo y plancha), los tratamientos agresivos o incorrectos e incluso el sol pueden dar el golpe final a un cabello ya estresado.

A menudo se subestima el fino hilo que une el bienestar interno con el del cabello, pero es precisamente de nuestro estado de salud de lo que muchas veces depende su fuerza o, por el contrario, su debilidad. El cabello a menudo se debilita por uno. deficiencia de hierro y en particular de proteinas, principal elemento constituyente del cabello: en estos casos actuar desde varios frentes – por ejemplo, tomando los suplementos adecuados así como utilizando productos específicos y fortalecedores para uso externo – puede ser la solución.

Cabello dañado, 5 consejos que funcionan

Foto: Everett Cosmetics

1. El producto adecuado para darle un “trago” al cabello

Mascarillas y paquetes para fortalecer el cabello estresado, devolverle el brillo y la fuerza son la clave en este camino que regenera el cabello. Ahí Máscara de queratina Nanoil, por ejemplo, mezclar el propiedades del pantenol y la queratina para reparar y restaurar las estructuras internas del cabello compuestas por estos elementos proteicos, así como reducir y prevenir su rotura, hidratarlos y hacerlos brillar. Todo ello con al menos una aplicación a la semana, después del champú habitual.

2. Corta las puntas con frecuencia (siguiendo los ciclos lunares)

Parece una creencia popular pero no todo el mundo lo piensa: aunque no exista una base científica, seguir las fases lunares puede traer grandes beneficios al cabello y es la experiencia de muchos la que habla. Según el calendario lunar, es necesario cortar los 2 centímetros necesarios para restaurar el cabello durante la luna llena y en crecimiento, los equinoccios y los solsticios. La luna nueva es enemiga del cabello, así que nunca vayas a la peluquería esos días del mes.

3. Cuidado con el cepillo

¿Y el cepillo? A menudo, si se usa incorrectamente, es el enemigo de este proceso que tiene como objetivo cuidar el cabello. Cambiar la forma en que nos cepillamos el cabello después del lavado con champú, por ejemplo, es fundamental: es mejor empezar a desenredar las puntas y luego dedicarte a los largos en su totalidad, todo con cepillos de cerdas naturales. También preste atención a cómo se frotan con la toalla después de lavarlos: apretar demasiado es equivalente a dar el golpe final al fibra del cabello. Siempre para protegerlo y evitar el encrespamiento, pasar el cabello bajo agua fría inmediatamente después del enjuague ayuda a mantener la humedad que mantiene unida su estructura.

4. Protege el cabello del calor.

Poco podemos hacer para escapar del daño de la contaminación o los agentes atmosféricos, mientras que en cambio tenemos un control total sobre la exposición al calor, por ejemplo, de secadores de pelo y planchas de pelo, al que sometemos nuestro cabello incluso dos o tres veces por semana. Proteger el cabello con un spray termoprotector se vuelve imprescindible antes de proceder con el peinado.

5. El arte del masaje del cuero cabelludo

Lavarse el cabello y aplicar los productos adecuados para mantenerlo saludable es una cosa, y darse un masaje en el cuero cabelludo cada vez que se lava el cabello con champú es otra. Y la segunda opción es, por supuesto, la mejor solución para pasar momentos de relax y centrarse en la salud del cabello, desde el cuero cabelludo hasta los largos. Con el masaje si estimular los folículos, yendo a “burlarse” de ellos para que salgan de la bombilla. Y el cabello se fortalece porque se estimula el sistema vascular de la piel, que es la clave para llevar oxígeno y por tanto vitalidad a toda su estructura.

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