¡Nunca más un corte de pelo horrible!

Es hora de decir basta a este terror: no me vas a creer pero una tarde inmediatamente después de hacerme el pelo por una peluquera salí y me dirigí a otra para remediar el horror que me había causado la cataplasma. Mala experiencia, pero me permitió armar algunos consejos para evitar experiencias de este tipo.

Encuentra el adecuado. De peluquero.

Cuente con los consejos de sus amigos o envíe un familiar-conejillo de indias para verificar que el peluquero elegido cumple con sus requisitos básicos. Una vez que hayas comprobado esto puedes decidir ponerte en sus manos. Hay que tener en cuenta que la habilidad de un peluquero no está dada por el precio que aplique sino por la experiencia que tenga.

El corte ideal

Busca en internet, navega por las páginas de nuestra revista o alguna revista impresa y lleva contigo una foto del corte que te gustaría cuando vayas a arreglarte el pelo. Exprese inmediatamente sus dudas sobre cómo ese corte en particular puede adaptarse a su rostro o tipo de cabello. Siempre es mejor tener un soporte visual como una foto en lugar de depender únicamente de sus propias palabras descriptivas (que pueden ser interpretadas de manera diferente por cada uno de nosotros).

Hazte amigo del peluquero

Hacerse amigo de quienes te peinan es fundamental para generar una especie de confianza; y cuando confía en alguien, puede “confiar” fácilmente sus intenciones sobre el cambio de corte que planea y encontrar retroalimentación en términos de consejos y opiniones. Trata a la peluquera como si fuera tu amiga, aprende sobre sus pasiones e intereses, pregúntale sobre su familia y cómo llegó a ejercer su profesión.

¡No temas hablar!

Cuando te hacen un corte que simplemente no te gusta, no te importa decirlo, tal vez haya algo que el peluquero pueda hacer para arreglarlo. ¡No cometas el mismo error que yo al fingir que no pasó nada solo porque estaba avergonzado! Recuerda que el cliente tiene (casi) siempre la razón y que el peluquero se ocupará de él.

Artículo original publicado el 14 de septiembre de 2012