¿Multitarea? Baste decir que “las mujeres pueden hacer más cosas al mismo tiempo”

La sociedad actual todavía lo considera uno característica innata del género femenino. Actitud intrínseca de ser mujer. Una cualidad indiscutible (y ay de quienes lo hacen) que implica la capacidad natural para hacer varias cosas a la vez. Hablemos de multitarea.

Pero, ¿es realmente así? Estamos seguros que saber desenredarse en varias actividades al mismo tiempo es una cualidad y no una forma, no demasiado velada, de enjaular a la gente de un humor frenético de preocupaciones, problemas que resolver o extras que gestionar?

Lo cierto es que esta supuesta dote se traduce con demasiada frecuencia en una condena de muchas mujeres que se ven forzados a ritmos de vida exasperados, justificados por inclinación natural a saber (o tener que) hacer todo.

Veamos qué es la multitarea y por qué, en una inspección más cercana, más que una dote es una verdadera trampa.

¿Qué significa multitarea?

Cuando hablamos de multitarea, comúnmente pensamos en la capacidad de hacer varias cosas al mismo tiempo. La habilidad de hacer malabares con varias tareas al mismo tiempo y sin que el resultado de ninguno de estos se vea comprometido.

¿Magia? Quizás, o quizás simplemente una ilusión a la que nos ha acostumbrado la sociedad moderna, trepidante y de gran rendimiento.

De hecho, multitarea no significa poder hacer varias cosas al mismo tiempo sino hacerlas uno a la vez, pasando de uno a otro, en muy poco tiempo. Como lo hace una computadora.

Si se le pide a un sistema que ejecute dos procesos al mismo tiempo, lo que hace es ejecutar el proceso A por un momento y luego pasar al proceso B por unos momentos, y así sucesivamente.

Incluso si la percepción es que hace todo al mismo tiempo, la realidad es que todo se hace de forma individual pero muy, muy rápido.

De hecho, por tanto, la multitarea no es otra que una cambio rápido de atención selectiva. Un cambio que, como consecuencia, conduce a una considerable tensión y sobrecarga de la mente. Pero entonces, ¿por qué es una “cualidad” muy buscada y por qué se esfuerza por tenerla?

(Pocos) pros y contras

Como se mencionó, la sociedad moderna viaja a una velocidad muy alta. Mil cosas que hacer, actividades que gestionar o participar. Todo se concentra en un espacio muy reducido, del trabajo a la vida privada.

Si por un lado, por tanto, esta peculiaridad es imprescindible, especialmente a nivel laboral (tanto es así que a menudo se indica entre los requisitos en los anuncios de empleo) por otro, también es cierto que elser multitarea es adictivo porque provoca efectos en nuestro cuerpo que actúan un poco como una droga.

Cada vez que completa una tarea, de hecho, en el cuerpo se libera una dosis de dopamina, la hormona que genera la sensación de placer y el efecto recompensa. El cerebro, que quiere cada vez más, nos empuja a seguir por este camino y realizar tantas actividades como sea posible para tener cada vez más dosis de dopamina.

Un círculo vicioso que, sin embargo, además de evitar la concentración en situaciones más complejas reduce la calidad de lo que se hace.

Según un estudio realizado por el profesor de Stanford Clifford Nass, los problemas para quienes llevan una vida basada en la multitarea son muchos, tales como:

  • dificultad para organizar pensamientos;
  • distracción crónica;
  • incapacidad para filtrar cosas insignificantes;
  • dificultad para recordar lo que se ha hecho;
  • aumento de la producción de cortisol, elhormona del estrés.

Todas las condiciones que, en una inspección más cercana, en lugar de mejorar, impiden que incluso los trabajos más simples se completen de la mejor manera posible.

Una contradicción real que perjudica a quienes actúan y el resultado de las acciones que se realizan. De la serie que cuantas más cosas hacéis juntos, es menos probable que las hagáis bien.

A pesar de esto, sin embargo, yoLa multitarea se ve y se percibe como un talento, una habilidad en la que centrarse y cultivar. Para quienes obviamente no lo tienen de forma natural, como las mujeres.

¿Es cierto que “las mujeres son multitarea”?

Es opinión común, de hecho, que la multitarea es parte del el sexo femenino como algo innato. Un fragmento de ADN que, por desgracia para ellos, los hombres no poseen y que, por tanto, puede y debe exigirse a las mujeres en todas las circunstancias. Pero, ¿es realmente así?

Vamos a aclararlo de inmediato. La respuesta es no. La multitarea no es un rasgo inherente al gen femenino. Tampoco es algo que deba exigirse o imponerse.

La supuesta multitarea femenina no es otra que ella espíritu de supervivencia que se abre paso en una sociedad que, de forma cuestionable, vive pensando que una mujer debe ser una especie de manitas, y que para ello legitima la carga de trabajo, la planificación, la gestión, la memoria y la capacidad de respuesta de un superhéroe.

Otra desigualdad más entre hombres y mujeres, que implica y justifica una división de tareas totalmente desequilibrada.

Desde el pasado hasta hoy, el “rol” de la mujer ha pasado del reconocido de madre y esposa al de también ser trabajador.

Una vergüenza para la sociedad patriarcal de un tiempo (pero que aún persiste) que obliga a la mujer a asumir toda una serie de cargas, laborales y familiares, demostrando cada día que podemos hacerlo.

Una especie de auto-legitimación ser capaz de desvincularse de un papel que se ha impuesto para ser libre de hacer otra cosa.

Y así una mujer puede (y debe) trabajar, cuidar la casa, su marido, los hijos, el perro y, de vez en cuando, pero no tanto, mil cosas más. Ella se encarga de ello, es multitarea.

Y si es cierto que en algunos casos hay hombres que hacen las mismas cosas, porque para una mujer casi parece que es una cosa lo suficientemente debida como para esperarlo?

Multitarea? No, gracias

Un tipo de estándar básico incluido en el paquete “ser mujer”. Y ay de mejor si no lo hace. Y problemas incluso si no lo demuestra todos los días. Pero, ¿a quién se le debe mostrar? ¿A la sociedad, al empleador, a ti mismo?

Porque la multitarea es una característica que ha estado tan investida de positividad y valor que para algunos se ha convertido en un alarde, un desafío con uno mismo y con los demás.

Un talento para lucirse y del que enorgullecerse y que con demasiada frecuencia se traduce en la más dura competitividad. Y eso está bien, Dios no lo quiera, siempre que no generalizar y respetar la voluntad de todos para poder decir no gracias.

Chiara Cecutti lo cuenta de manera brillante e irónica, en su libro “Multitarea? No, gracias”, Donde se cuestiona esta supuesta virtud y el mundo idílico que se ha construido en torno a ella.

Un mundo que, basado en esto La falsa habilidad natural confiere a la mujer responsabilidades, preocupaciones, compromisos y expectativas que suenan mucho a una frase. ¿Y por qué debería una persona aspirar a esto?

Es cierto, como se mencionó, que en ausencia de equidad de alguna manera uno debe sobrevivir. Y es por eso que habitualmente y a pesar del estrés, es más probable que las mujeres hagan varias cosas a la vez.

¿Necesitas entrenamiento entonces?

Lo que dice la ciencia

Dando un paso atrás en el tiempo, está claro cómo la mujer se vio obligada a desarrollar este rasgo desde el principio, ya en la era prehistórica.

Mientras el hombre se dedicaba a la caza, las mujeres debían cuidar la aldea, protegerla de cualquier ataque, cuidar a los niños, trabajar la tierra, cocinar y confeccionar ropa con skins.

Una serie de actividades que requirieron coordinación, organización y habilidades. De hecho, por tanto, estas peculiaridades se han ido aprendiendo y han ido evolucionando con el tiempo. Por necesidad, no por ADN.

Como prueba de ello, un estudio reciente de tres científicos, Iring Koch mi Patricia hirsch del Instituto de Psicología de la Universidad de Aquisgrán – RWTH e Julia Karbach del Departamento de Psicología de Koblenz-Landau, destacó cómo en realidad, las mujeres no son mejores que los hombres en la multitarea.

La investigación analizó, a través de dos pruebas, una muestra de 96 personas, 50% hombres y 50% mujeres, homogéneas en cuanto a características cognitivas y salud física y mental.

En el primer examen, los participantes debían realizar varias tareas de forma individual, en el segundo debían resolver dos tareas simultáneamente.

¿El resultado? Ambos sexos han tenido dificultades para realizar múltiples tareas. Esto porque el cerebro humano no puede manejar múltiples actividades al mismo tiempo. En cambio, puede cambiar rápidamente de una actividad a otra, pero siempre haciendo una a la vez.

Todo esto ha disipado, al menos parcialmente, el estereotipo francamente agotador de la mujer manitas (y, por tanto, también el del hombre que no puede hacer más de una cosa a la vez).

Porque la realidad es que nadie es bueno para hacer varias cosas a la vez, incluso si hay quienes piensan o fingen pensar de otra manera.

No existen diferencias de género que justifiquen expectativas, cargas de trabajo o un trato diferente (incluido el económico) para uno u otro sexo.

También porque, si por un lado este presión social basada en nada, transforma a la mujer en una especie de diosa mitológica con mil brazos y dispuesta a todo, por otro lado como consecuencia degrada innecesariamente las capacidades del hombre.

Y en el fin, este absurdo desequilibrio no le conviene a nadie.

Artículo original publicado el 13 de mayo de 2020