Morir por un inodoro: los datos de una masacre peleada con el inodoro

los cambio climático tiene muchas consecuencias terribles que con demasiada frecuencia subestimamos, y una de ellas es la amenaza a los sistemas de saneamiento de algunas de las zonas más “difíciles” del mundo, desde los baños hasta las fosas sépticas y las plantas de tratamiento.

Las inundaciones, las sequías y el aumento del nivel del mar representan un gran riesgo, especialmente en aquellas zonas donde el acceso a servicios de este tipo ya es complicado; para esto, es importante repensar saneamiento sostenible capaz de resistir el cambio climático y que pueda responder a las necesidades de cada comunidad, especialmente para repensar la reutilización de residuos y promover de forma segura la agricultura, reduciendo y capturando emisiones para una energía más verde.

También por este motivo, Naciones Unidas ha anunciado, en 2013, la Día Mundial del Gabinete que, a pesar del nombre que podría suscitar cierta hilaridad, es sumamente importante precisamente recordar que, en el mundo, todavía hoy hay muchas personas que viven sin un acceso seguro y garantizado a los baños.
Estamos hablando de 4.200 millones de personas, más de la mitad de la población mundial.. Se trata de tomar medidas, dice la ONU, para abordar la crisis sanitaria mundial y lograr elObjetivo de desarrollo sostenible 6, o agua y saneamiento para todos en 2030.

En 2020, la Jornada, que se celebra el 19 de noviembre, destaca sobre todo la importancia de “Saneamiento sostenible y cambio climático”, como mencionamos anteriormente. Pero, ¿cómo es posible que el clima cambiante pueda afectar la capacidad de las personas para acceder al saneamiento de manera segura? Es fácil decirlo: las inundaciones pueden contaminar los pozos utilizados para el agua potable, mientras que las inundaciones dañan el saneamiento al esparcir los desechos humanos a las comunidades y los cultivos alimentarios, causando enfermedades mortales y crónicas.

Especialmente este año, Covid nos ha hecho comprender más que nunca la importancia del agua limpia y las instalaciones adecuadas para el lavado de manos, para proteger y mantener nuestra seguridad sanitaria y detener la propagación de enfermedades infecciosas mortales; pero no debemos olvidar que enfermedades endémicas como el cólera y el tifus aún no han sido derrotadas en muchos países.

Pero, ¿qué es exactamente un sistema de saneamiento sostenible? El primer requisito para esto es un inodoro capaz de capturar efectivamente los desechos humanos en un lugar seguro, accesible y digno; esto significa, por ejemplo, no tener que compartir ese lugar con otras familias. Además, debe haber una forma de que los excrementos se separen del contacto humano y se eliminen correctamente, por ejemplo, almacenándolos en un tanque, luego vaciados por un servicio de recolección o transportados con las tuberías adecuadas.

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Algunos datos

Las estimaciones más recientes nos dicen que, incluso hoy, una de cada 3 personas no tiene acceso a baños limpios y seguros, mientras que 1000 niños mueren por falta de higiene; más de 892 millones no tienen retretes, mientras que 600 millones de personas se ven obligadas a compartir el baño con otras familias.

Según el informe anual del Programa Conjunto de Monitoreo UNICEF-OMS sobre Agua y Saneamiento (JMP), titulado “Progreso en agua potable, saneamiento e higiene en los hogares 2000-2017: enfoque en las desigualdades” , desde 2000, la población mundial obligada a defecar al aire libre se ha reducido a la mitad, pasando de 1.300 millones a 673 millones, mientras que en 23 estados esta peligrosa práctica para la salud pública afecta a menos del 1% de la población nacional; Sin embargo, todavía hay algunas situaciones particularmente degradadas, con estados que tienen alrededor del 5% de la población defecando al aire libre, sin avanzar lo suficiente como para creer que el objetivo de un saneamiento seguro para todos es alcanzable por fecha establecida por la agenda de la ONU en su Objetivo de Desarrollo Sostenible 6.

Y es aún peor: en 39 estados el número de personas que defecan al aire libre incluso ha aumentado, especialmente en la zona del África subsahariana, donde en los últimos años se ha producido un fuerte aumento demográfico.

También existe una falta de acceso al agua potable, en algunas zonas del mundo, tanto es así que, aunque desde el 2000 hasta la actualidad se estima que 1.8 mil millones de personas han obtenido acceso a los servicios básicos de agua, uno de cada 10 habitantes del planeta, equivalente a 785 millones a nivel mundial, aún no tiene acceso seguro al agua. Entre ellos, 144 millones extraen agua de cuencas incontroladas para beber. El 80% de estas personas vive en zonas rurales.

El peligro de una falta tan fuerte de instalaciones sanitarias, como se mencionó, también afecta al medio ambiente, tanto que, en los países del Tercer Mundo, alrededor de 90% de agua negra se vierte en ríos y mares.