Lallation: cuando el niño comienza a hablar

En algún momento, como sabemos, los recién nacidos comienzan a emitir sonidos, a través de los cuales pretenden realizar las primeras pruebas de comunicación con el mundo circundante y experimentar el desarrollo del lenguaje. Este proceso natural se llama lalacióny ocurre cuando el bebé tiene unos cuatro o cinco meses.

Lallation: que significa y cuantos meses empieza

significado de lalación
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Alrededor del cuarto o quinto mes de la vida el niño comienza a emitir las primeras sílabas y a repetirlas en serie: son sonidos naturalmente elementales, extremadamente simples, como La-la, ma-ma, pa-pa. Pero antes que nada es bueno tener en cuenta una cosa: al igual que con cualquier otro aspecto del desarrollo del niño, como caminar, por ejemplo, también el balbuceo es muy subjetivo, por lo tanto, el inicio de la actividad comunicativa a través de los sonidos puede variar mucho de un niño a otro. No hay por qué preocuparse, por tanto, si nota un retraso en el balbuceo con respecto a los hijos de amigos o familiares.

Lallation es obviamente una actividad muy importante para la interacción comunicativa entre el niño y sus padres ya que, aunque carente de significado lingüístico, es a través de ellos que el recién nacido es capaz de expresar diferentes estados de ánimo, desde la ira al dolor de paso alegría, con variaciones en el ritmo y tono de voz con que se emiten las sílabas.

Con la lalación el niño también puede jugar, por ejemplo cuando los adultos imitan el sonido emitido y lo instan invitándolo a producir otros nuevos.

Muchas veces los padres han dicho cosas como “mamá dijo”, esto se debe a que la apariencia fonética de los sonidos que el niño es capaz de emitir puede engañar a los padres, dando la impresión de escuchar palabras reales; en realidad esta actividad se hace cargo en una etapa posterior, ya que a los 4 o 5 meses el bebé aún no puede darse cuenta del significado de los sonidos que produce, por lo que su actividad vocal es solo producto del descubrimiento casual de un efecto sonoro y del placer de reproducirlo. Por ejemplo, cuando el niño dice “ma-ma-ma” no está llamando a su madre pero, a través de tales producciones verbales, refuerza su intención de llamar la atención.
Balbucear es también una actividad fundamental para él desarrollo sensorial-motor y para la coordinación articular del niño, y de hecho no es casualidad que esta fase se inicie en conjunción con la actividad rítmica de otras partes del cuerpo, especialmente de las manos, con las que el pequeño aprende a golpear rítmicamente objetos. En esta fase del desarrollo, la capacidad del niño para imitar aumenta significativamente, al igual que las interacciones con los adultos, el interés por estimular reacciones en el entorno circundante; también comienza a ser consciente del contenido emocional del lenguaje adulto, especialmente en lo que respecta a los sonidos de aprobación y prohibición. Notarás que en este período al niño le gustarán especialmente las canciones infantiles, sobre todo si contienen su nombre repetido o, en general, tienen repeticiones, y los juegos vocales serán de gran utilidad para aprender nuevos sonidos y gestos.

Ausencia de lloriqueos

ausencia de lloriqueos
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Como se mencionó, el balbuceo es una actividad bastante subjetiva, y su inicio puede variar de un recién nacido a otro, sin que esto sea motivo de preocupación para los padres; Sin embargo, un retraso significativo o la ausencia total de balbuceo puede ser sintomático de algo mucho más importante, como un trastorno específico del lenguaje (DSL), una condición común en la edad preescolar.

El Trastorno del Lenguaje (DL) representa una de las dificultades más frecuentes que puede encontrar un niño de entre 2 y 6 años en su desarrollo, tanto es así que algunos estudios estiman que la propagación del fenómeno ronda el 5%.
Si el trastorno se da en un contexto de discapacidad general (en casos de síndromes, déficits cognitivos, etc.) estamos hablando de Trastorno del habla (DL); mientras si las dificultades no derivan de otros trastornos, pero la deficiencia solo afecta al área del lenguaje, hablamos de Trastornos Específicos del Lenguaje (DSL). Los niños que tienen este tipo de trastornos no tienen problemas de audición, problemas neurológicos, déficits intelectuales o trastornos en el área afectivo-relacional, y el DSL se puede dividir en varios déficits, según la zona afectada: de hecho podemos hablar de déficit fonológico-sintáctico, cuando el lado expresivo más involucrado es el fonológico (organización de los sonidos en las palabras) y morfosintáctico (organización de oraciones completas de sujeto-verbo-objeto-complementos); de déficit fonológico o trastorno fonológico, que involucra exclusivamente al canal fonológico. Finalmente, puede ser uno síndrome léxico-sintáctico, caracterizado por problemas con el acceso léxico – tiene que ver con la comprensión de la oración desde el punto de vista del significado de las oraciones y el significado de las palabras – o semántica-pragmática, en el que la manera de expresarse del niño aparece “desconectada” e inapropiada para el contexto.
Naturalmente, un logopeda podrá mostrarte la mejor manera de intervenir de manera oportuna, examinando al niño para tener un diagnóstico preciso del tipo de trastorno que padece.

Cada mamá y cada papá, sin embargo, pueden ayudar al niño con la lalación, mediante ejercicios sencillos que estimulen en él el deseo de expresarse.

Ayuda al balbuceo

ayuda a ladrar
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La primera forma de ayudar a ladrar es, por supuesto, charla, repita lo que dice el niño, repitiendo sus versos de la misma manera que los pronunció. Entonces puedes introducir nuevos versos: cuando el niño termina su vocalización, se emiten sonidos similares pero diferentes. Por ejemplo, después de repetir su “ba-ba-ba”, continúe con “bo-bo-bo” o “ma-ma-ma”.

Seguir hablando; hable con el niño lo antes posible, incluso si no tiene ningún tipo de conversación con él. Los niños tienden a imitar, y el solo hecho de escuchar su voz con regularidad los alentará a usar la suya con más frecuencia. Finalmente cambia el tono de voz, variando volumen y tono a lo largo del día: la variación atraerá su atención y despertará más interés en este proceso de vocalización.