La epidemia social de los trastornos alimentarios: los datos del fenómeno no solo femenino

El Día Mundial de la Alimentación se celebra el 16 de octubre para conmemorar la fundación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 1945. Establecido en 1979, este día tiene como objetivo crear conciencia sobre los problemas del hambre, la pobreza y la desnutrición.

Aproximadamente 820 millones de personas en todo el mundo están desnutridas porque no pueden pagar los alimentos, especialmente en los países en desarrollo. En los países “más desarrollados”, sin embargo, la relación con la alimentación, que ciertamente no falta, es en cambio cada vez más conflictiva. De hecho, a partir de la segunda mitad del siglo XX, tras el auge económico que hizo que la comida fuera cada vez más abundante en los países occidentales, la comida se convirtió para muchos en un enemigo: algo que temer y controlar. Según la Sociedad Italiana para el Estudio de los Trastornos de la Alimentación (SISDCA), solo en Italia hay alrededor de 2 millones de personas que padecen trastornos de la alimentación, con un aumento de unos 8500 casos al año. Se trata principalmente de mujeres, que constituyen la mayoría de las personas que padecen estos trastornos, aunque los casos están aumentando en los hombres.

¿Qué son los trastornos alimentarios?

Los trastornos alimentarios (DCA) son básicamente seis: anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, trastorno alimentario por evitación / restrictivo, trastorno por atracón, pica y mericismo.

El SISDCA indica con precisión cómo reconocer estos trastornos médicamente con una lista de síntomas y comportamientos. Los DCA son enfermedades emocionales y psicológicas complejas que, de hecho, no pueden diagnosticarse únicamente con la medición del peso. Una persona que sufre uno de estos trastornos también puede tener un peso normal.

Los más comunes de los seis DCA indicados son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón. En Italia, la prevalencia de casos de anorexia nerviosa es de aproximadamente un caso cada 2 a 300 personas (0,3-0,5% de los casos en la población femenina), mientras que en adolescentes y adultos jóvenes el número aumenta drásticamente, con una prevalencia 2%. En cuanto a la bulimia, las cifras son aún mayores: alrededor del 4% de las niñas de entre 15 y 25 años la padecen. Están aumentando los casos de edad temprana (alrededor de 8-9 años) o tardía (más de 40 años) tanto por bulimia como por anorexia.

En cuanto a los atracones, aunque no es un fenómeno nuevo, es más difícil dar una definición unitaria y por tanto recoger los datos correctamente. Según un estudio realizado en Estados Unidos sobre unas 10 mil personas, se encontró que el 3,5% de las mujeres y el 2% de los hombres sufrieron atracones a lo largo de su vida. En cuanto a Italia, el Instituto Auxológico Italiano afirma que los datos son incluso superiores a los de bulimia y anorexia, definiéndolo como el trastorno alimentario más común. Se estima que alrededor del 20% de las personas que buscan tratamiento para la obesidad se ven afectadas. Nuevamente, más mujeres (60%) que hombres (40%) la padecen.

La causa

Según el psicólogo Richard A. Gordon del Bard College de Nueva York, los trastornos alimentarios se deben principalmente a la necesidad que sienten los jóvenes de corresponder a un modelo cultural rígido que ha creado un verdadero culto a la apariencia física y la aptitud.

Ya en la década de 1990, Gordon había hablado de una “epidemia social” que afectaba a todo el mundo occidental. En definitiva, a partir de la segunda mitad del siglo XX, la comida se convertiría en el nuevo enemigo, el objeto de la angustia psíquica de una nueva era humana, caracterizada por el culto al aspecto físico. La ISS (Istituto Superiore di Sanità) también afirma que:

La mayor responsabilidad de provocar trastornos alimentarios se atribuye a los patrones de la sociedad (presión social) que muestran como deseables unas figuras excesivamente delgadas y empujan, especialmente a los jóvenes, a intentar parecerse a ellas. Sin embargo, las causas de estos trastornos son complejas y es más correcto considerarlas como el resultado de factores genéticos, biológicos y psicológicos que, una vez desencadenados por eventos ambientales particulares, inician el trastorno. Otros elementos, entonces, contribuyen a su mantenimiento en el tiempo.

Sin embargo, como hemos visto, el trastorno por atracón es el DCA más extendido, pero cuando hablamos de trastornos alimentarios solemos pensar en anorexia, cuerpos extremadamente delgados y privaciones, revelando hasta qué punto el fenómeno de la gordofobia está arraigado en nuestra sociedad.

No es solo un problema femenino

Las mujeres generalmente se ven más afectadas por los trastornos alimentarios: se estima que la frecuencia en los hombres es de 10 a 20 veces menor. La causa es sobre todo sociocultural: el papel de la mujer ha sufrido cambios considerables en el último siglo, trasladando el cuerpo femenino de la intimidad doméstica al escenario de los medios de comunicación masiva, donde las mujeres se sienten obligadas socialmente a seguir modelos rigurosos de belleza, generalmente de un estilo. excesiva delgadez. Desafortunadamente, a veces la respuesta a esta presión son los trastornos alimentarios.

Según datos del Ministerio de Salud, los hombres representan en Italia el 5-10% de todos los casos de anorexia nerviosa, el 10-15% de los casos de bulimia nerviosa y el 30-40% de los casos de BED. Pero las cosas están cambiando. Los hombres también están empezando a padecerla cada vez más, tanto que en 2012 se cambiaron los criterios diagnósticos de anorexia. Uno de los criterios era, de hecho, la amenorrea (falta de menstruación), lo que hacía imposible diagnosticar el trastorno en humanos.

Además, según la Asociación Nacional de Anorexia Nerviosa, los hombres homosexuales tienen 7 veces más probabilidades de sufrir atracones que los hombres heterosexuales, mientras que las personas transgénero que padecen trastornos alimentarios son aproximadamente 4 veces más que los cisgénero.

Números en el mundo

Como hemos visto, los países occidentales y los países más ricos en general son los más afectados por las DCA, como Estados Unidos, Australia y países europeos, pero también Japón (cuyas cifras son similares a las de EE. UU.).

Sin embargo, también hay nuevos lugares donde las DCA están ganando cada vez más terreno: se trata de países asiáticos, como China e India. Según el Journal of Eating Disorders, la causa se encuentra en una occidentalización de la sociedad acelerada por el rápido crecimiento económico que está experimentando el continente asiático.