El lado negro de las mujeres en la Alemania nazi

SS: o “Schutz-Staffeln”, literalmente “escalones de defensa”. Este era el nombre de la organización militar del partido nacionalsocialista alemán. Entre sus tareas, además de la policía y el orden tradicionales, también estaba la implementación de esa “solución final” que preveía la eliminación de todas las razas consideradas inferiores.

La representación tradicional de estos soldados es la de hombres fanáticos y sin escrúpulos, dispuestos a hacer cualquier cosa para obedecer las órdenes del Führer. Pero estos equipos también incluían a numerosas mujeres, en su mayoría involucradas en la gestión de los campos femeninos.

Los testimonios muestran con qué frecuencia estas mujeres eran mucho más despiadadas y crueles con los presos que sus colegas masculinos. Fueron ellos quienes eligieron a los internos más bellos para ser asignados a los burdeles instalados dentro de los campos para diversión de los oficiales. Ellos fueron los que decidieron quién podía vivir o morir. Ellos fueron los que escribieron el destino de los niños y las madres, marcando su condición de mujeres de alto grado en una avalancha de mujeres de alto grado desesperadas y vulnerables.

Pero, ¿cómo puede una mujer llegar a tal nivel de crueldad? ¿Cómo no sentir lástima por otra mujer desesperada y hambrienta? Esa empatía de la que está dotado el sexo femenino, ¿cómo puede convertirse en tanta furia?

El papel social de las mujeres en la Alemania nazi era ciertamente marginal: su tarea era cuidar la casa y generar y criar hijos fuertes. El espacio reservado para mejorar las condiciones de las mujeres en la política de Hitler era bastante limitado. El propio Hitler consideraba a la mujer poco más que un objeto decorativo.

Las cosas cambiaron cuando los nazis empezaron a llevar a cabo el proyecto de salvaguardar la raza aria: de hecho, se necesitaban chicas “aptas”, por lo tanto alemanas, que engendrarían muchos niños “puros” para iniciarse en las filas de las Juventudes Hitlerianas. La consideración hacia las mujeres comenzó a crecer y nacieron asociaciones e iniciativas partidistas pensadas únicamente para un público femenino. Sin embargo, todo esto no cambió la mentalidad de los hombres: aunque las mujeres eran un componente fundamental de la “banda de dominadores”, vivían en todo caso una condición de sumisión sexual.

Lo más probable es que fue precisamente esta inaceptable condición de inferioridad la que impulsó a muchas mujeres a unirse a las SS: podrían haber ejercido el poder, cualquier poder, sobre individuos considerados inferiores (judíos, eslavos, gitanos de ambos sexos), redimiéndose así, en campos, la marginalidad de su papel en la sociedad.

Una explicación que, sin embargo, no puede justificar un comportamiento vil y abyecto de parte de quienes, por tradición, deberían estar más inclinados a la piedad y la compasión.

Artículo original publicado el 26 de enero de 2014