Comunicarse con los demás. ¿Enviamos los mensajes correctos?

En psicología, si hablamos de “Comunicación” debemos referirnos a los autores de la Escuela de Palo Alto, quienes en la década de 1960 atribuyeron la capacidad de provocar eventos a la experiencia comunicativa.

La investigación que llevaron a cabo llevó a la conclusión de que existen 5 reglas fundamentales, que estos autores han denominado “Los axiomas de la comunicación humana”.

  • Primer axioma: “Es imposible no comunicarse. Todo comportamiento es comunicación ”.

Incluso cuando estamos en silencio, sin embargo, nos comunicamos y podemos demostrarlo observando a las personas que viajan con nosotros en tren: ¡incluso si no hablan, transmiten un mensaje con un significado preciso!

La niña con un libro en la mano nos está diciendo que no quiere hablar con nosotros y, por lo tanto, distraerse de sus asuntos.

Un tipo que nos mira con interés seguramente es alguien que, si se anima, con gusto hablaría con nosotros.

Puede que nunca hayamos pensado en ello … pero cualquiera de nuestra conducta verbal (palabras) o no verbal (gestos y actitudes) comunica algo al otro. ¡Tengamos esto en cuenta, especialmente cuando decimos una mentira!

  • Segundo axioma: “Toda comunicación tiene un aspecto de contenido y otro de relación. El segundo califica al primero y, por tanto, es metacomunicación “.

Para explicar este difícil concepto, basta un ejemplo: el jefe que da una orden transmite, además del contenido (“debes hacer esto”), también información sobre la relación con él, que es gerente-empleado.

Este último aspecto se denomina “metacomunicación” y es muy importante ya que está en el origen de la confirmación o rechazo de uno mismo y del otro.

La información sobre la relación es proporcionada por los términos elegidos, el contexto en el que ocurre y el lenguaje no verbal utilizado para acompañar la oración.

Entonces, incluso si prestamos atención a las palabras que elegimos … ¡recuerde prestar la misma atención a todos los significados “entre líneas”!

  • Tercer axioma: “La naturaleza de una relación depende de la puntuación de las secuencias de comunicación”.

¡Y ayúdanos con otro ejemplo!

Imaginemos la afirmación de un conejillo de indias de laboratorio: “Entrené tan bien al investigador que ahora cuando empujo la palanca me da de comer”. En cambio, la realidad es exactamente lo contrario, pero el conejillo de indias solo ha cambiado la forma de interpretar los eventos (la “puntuación”) rechazando lo que el investigador quería imponerle.

Este último elemento también nos da información sobre la relación y los roles entre las personas que se comunican.

Piénsalo … ¡tal vez sean estos cambios de interpretación los que nos enojen tanto cuando hablamos con un amigo o novio!

  • Cuarto axioma: “Los seres humanos se comunican tanto con el módulo numérico (o digital) como con el analógico”.

Este es un axioma que parece explicar mejor el primero; por ejemplo: la chica del tren eligió antes leer un libro para transmitir el mensaje “No quiero hablar contigo” como una comunicación no verbal. Este es un módulo analógico que también sugiere que no hay relación entre ella y nosotros.

El chico que en cambio nos dice “pero el tren va lento hoy” está utilizando una forma digital (las palabras) para transmitir un contenido preciso vinculado a la velocidad del tren.

¡Usar uno de forma desequilibrada a favor del otro puede dar lugar a malentendidos!

  • Quinto axioma: “Los intercambios comunicativos son simétricos o complementarios, según se basen en la igualdad o en la diferencia entre los dos comunicadores”.

Volviendo a los ejemplos anteriores, la relación entre el gerente y el empleado es simétrica cuando ambos tienen el objetivo de un intercambio justo de información.

Se vuelve complementario cuando en cambio toman dos posiciones opuestas y una intenta prevalecer sobre la otra. LOSEn términos técnicos, la persona que impone un rol superior tiene una posición superior, la otra asumirá en consecuencia una posición inferior.

No podemos hablar de una situación mejor que de otra pero son solo formas de clasificar las interacciones a nivel comunicativo y un ejemplo pueden ser las relaciones padre-hijo, profesor-alumno, médico-paciente.

¿Sabías?

Dra. Cristina Colantuono

Artículo original publicado el 14 de febrero de 2013