Cómo explicar la muerte a los niños

Llega un momento en la vida de un niño en el que, ante la la pérdida de un ser querido pero incluso sin una motivación precisa, comienza a hacerse preguntas sobre la muerte: qué es, adónde ir, por qué existe. Estas son preguntas legítimas y comprensibles, pero pueden plantear en dificultad cualquier padre, que prefiera posponer las cosas y no responder.

Sin embargo, se debe dar una respuesta: la explicación de la muerte De hecho, es una etapa importante en la vida de los niños, especialmente si la experimentan de primera mano cuando fallece un miembro de la familia. Es esencial que los padres le expliquen honestamente al niño lo que está sucediendo y lo ayuden a lidiar con sus sentimientos en este sentido, aunque la primera reacción es la de querer proteger al bebé. A continuación se ofrecen algunos consejos:

1. Una actitud diferente según la edad

Fuente: web
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Debe asumirse que cada niño es capaz de comprender el concepto de muertesiempre que se le explique en términos adecuados a su edad, teniendo en cuenta que, aunque el niño puede enfadarse cuando se le habla, es importante no ocultarle la verdad.

Los niños menores de tres años suelen estar muy confundidos al respecto, por lo que su mayor necesidad es ser tranquilizado y mimado. Los niños de entre tres y cinco años piensan que la muerte es temporal y que por tanto la persona fallecida volverá tarde o temprano y por eso necesitan una aclaración al respecto.

Los niños mayores, por otro lado, entre seis y diez años, saben en términos generales lo que significa morir, pero luchan por comprender sus emociones y deben ser ayudados en este: si ves que tienen una actitud agresiva, hacia las personas pero también hacia objetos como juguetes, o que asumen comportamientos de cuando eran más jóvenes es porque no pueden manejar lo que sienten.

Los niños a partir de los once años se relacionan con la muerte como adultos y, por lo tanto, deben ser tratados como tales, siempre teniendo en cuenta lo que sienten.

2. Algunas precauciones

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Es importante que los niños, especialmente los más pequeños, comprendan que la muerte es un evento que no depende de ellos y que no es el final de todo: la vida sigue y el amado que se perdió sigue a nuestro lado, pero de otra manera.

Enviar una mensaje de esperanza es esencial, ya sea por religión o no: lo esencial es darle al niño una respuesta reconfortante, que no falla con sus propios ideales pero que no es brutal, en el caso de una concepción de la vida que ve la muerte como el fin de todo; más bien, decir que la persona que ya no está vivirá a través de la memoria y las enseñanzas que le ha dado.

La actitud de los padres también debe ser, en la medida de lo posible dada la situación de sufrimiento, positiva: evitar exteriorizar el dolor de una forma que pueda ser percibida como molesta para el niño y tratar de mantener la calma.

3. ¿Funeral sí o funeral no?

Fuente: mummywhispererblog
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En cuanto a la participación del niño en el funeral, se necesita hacer una pequeña distinción: si el niño no es muy pequeño y es el funeral de un ser querido, durante el cual se puede esperar que haya contenía manifestaciones de tristeza y hay una persona que no está directamente involucrada que puede estar cerca de él, entonces puede llevarse a sí mismo; si en cambio ya sabes que el funeral será muy fuerte desde un punto de vista emocional y con escenas de desesperación, por ejemplo porque se trata de una muerte súbita o trágica, es mejor que te quedes en casa.

Después del funeral, es importante llevar al niño a realizar alguna actividad positiva, como ir al parque, para mostrarle que la vida sigue.

En su lugar, se recomienda traer niños de tres años y hasta cementerio, porque de esta forma pueden tener un contacto concreto con la muerte y porque así tienen la posibilidad de mantener vivas en la memoria a las personas fallecidas.