Acoso sexual, porque a veces ni siquiera quienes lo padecen saben reconocerlo

Lo escándalo Weinstein, que ha ensombrecido el mundo dorado de Hollywood y luego se ha extendido como la pólvora más allá de los EE. UU. y mucho más allá del mundo del espectáculo, invirtiendo también en sectores como la política o el deporte, informó “En el ojo“, Por así decirlo, la cuestión de Acoso sexual.

Sobre lo cual, obviamente, las opiniones difieren mucho, reflejando en ocasiones también líneas de pensamiento inevitablemente influenciadas por perspectivas decididamente sexistas; No es casualidad, por ejemplo, que muchas personas, incluidas las mujeres, consideren halagos y avances que, para otros, así como para la ley, tal vez, caen dentro de lo real y propio. Acoso sexual, o en el contexto de acoso.

El acoso y el acoso sexual son contrarios al principio de igualdad de trato entre hombres y mujeres y constituyen formas de discriminación por razón de sexo a los efectos de la presente Directiva. (…) Por tanto, estas formas de discriminación deben prohibirse y estar sujetas a sanciones efectivas, proporcionadas y disuasorias.

Eso dice el Directiva 2006/54 / CE, emitida por la Unión Europea que se ocupa del acoso al menos desde la década de los 80 pero, más allá del mero aspecto legal, en realidad es bastante difícil salir del mundo del acoso sexual, precisamente en virtud, entre otras cosas, de diversidad de opiniones al respecto.

Una primera cosa fundamental que decir al respecto es que, si bien la citada directiva habla de “formas de discriminación por razón de sexo”, el acoso puede tener tanto a hombres como a mujeres como víctimas; incluso si, precisamente porque en ocasiones son el resultado de un clima cultural marcado explícitamente por el machismo, estos últimos sufren más a menudo.

Leamos un extracto de un artículo de República 1998 para comprender hasta qué punto este problema tiene sus raíces en el tiempo y la sociedad:

Nueve millones 420 mil mujeres se han sometido al menos a una en su vida. En primer lugar están los llamadas telefónicas obscenas (33,4 por ciento), seguido por acoso físico (24 por ciento), exhibicionismo y chantaje sexual en el trabajo (4,2 por ciento). Según lo que se desprende de la encuesta, la mayor parte del chantaje en el ámbito laboral (de las cuales 728 mil mujeres son víctimas) ocurre en el momento de la contratación (36,2 por ciento), debido a la progresión profesional en el sector público. administración (30,5 por ciento). El miedo a una posible violencia sexual también se refleja en el estilo de vida, afectando la sensación de seguridad. Solo el 47,9 por ciento de las mujeres italianas se sienten muy o bastante seguras saliendo solas en la oscuridad (para los hombres el porcentaje llega a casi todas, 78,5 por ciento).

Este artículo también mencionó algunos ejemplos de acoso sexual, pero como se mencionó, identificarlos claramente no siempre es fácil, y esta es la razón principal por la que en ocasiones las propias víctimas no se dan cuenta de que lo han sufrido o aún lo sufren.

El acoso sexual más común

Dado que muchas veces son las mismas mujeres las que culpan a quienes se quejan de haber sufrido algún tipo de acoso con frases como “Te hizo un piropo” o “Si fueras fea nadie te miraría”, subordinando así el peso de la certeza a una mera concepción estética. palabras, es importante aclarar que el cumplido y el acoso son, por supuesto, dos conceptos distintos.

Un cumplido es, de hecho, la expresión de un sentimiento de admiración, evidentemente desprovisto de doble fin, que dirigimos a alguien para que sea consciente de nuestro aprecio. Puede ser, por supuesto, de carácter estético o moral, pero nunca verbalmente agresivo o insistente. Entonces, decirle a una persona “Eres muy agradable”, “Te encuentro interesante” o “Eres una chica hermosa” entra en esta categoría.

Pero mencionar partes del cuerpo, expresar fantasías sexuales o ser particularmente apremiante en las expresiones de uno se puede colocar en cambio en lo que Trenzas, por citar un ejemplo, define

Sensación desagradable de dolor, tormento, incomodidad, malestar, irritación, provocada por personas o cosas y en general por cualquier cosa que produzca una perturbación del bienestar físico o la tranquilidad espiritual

En definitiva, estamos hablando de todo aquello que incomoda profundamente a una persona. Decirle a una chica “Eres una escoba” no tiene, por supuesto, el mismo valor que decirle “Eres muy hermosa”.

Acoso sexual en el trabajo

El lugar de trabajo es, sin duda, uno de los lugares donde el acoso ocurre con mayor frecuencia y, a menudo, permanece fuera del radar. El chiste clásico sobre la blusa escotada de un colega, por ejemplo, es un acoso. la invitación del jefe a “ponerse un atuendo provocativo” para atraer nuevos clientes.

El citado caso Weinstein luego puso el foco en escenarios típicos de chantaje con fines sexuales, acoso a cambio de propuestas profesionales o ayudas laborales, y esto es, en general, lo que ocurre cuando hablamos de acoso sexual en el ámbito laboral. independientemente de que sean actrices o no.

En la base casi siempre hay un abuso de poder por parte del supervisor, que juega con el miedo del empleado a ser despedido o que no le crean. Por estas razones, para las víctimas de este tipo de acoso, no siempre es fácil de informar.

Acoso sexual en la calle

Acoso sexual
Fuente: web

Hablamos sobre todo de lo que en inglés se llama catcalling, que es toda esa serie de gestos que, en la calle, se dirigen a desconocidos: silbidos, agradecimientos, bocinazos y palabras, a veces incluso pesadas, que ciertamente no pueden ser Considerados cumplidos, dado que estamos hablando de personas que no se conocen, con las que no se está intentando un noviazgo, y que por este tipo de actitudes pueden sentirse no solo avergonzadas, sino también profundamente incómodas, culpables y, por qué no, asustadas.

El concepto básico es siempre de carácter puramente masculino: la mujer es vista como un objeto al que se puede dirigir la atención, incluso la más molesta, sin que ésta haya dejado claro que está disponible o inclinada.

No es casualidad que en países como Francia gritar se ha convertido en un crimen gracias a un proyecto de ley del gobierno de Macron, con multas que van desde los 90 a los 750 euros según la gravedad, hasta los 3.000 euros en caso de reincidencia, hasta verdaderos programas de rehabilitación cívica obligatorios para el infractor.

Acoso sexual en el hogar

Incluso en casa, con nuestra pareja, podemos sufrir acoso, y esto es particularmente difícil a la luz de esos conceptos bastante anticuados según los cuales tenemos “Deberes matrimoniales” respetada y de la que no se puede escapar, también contenida en el derecho de familia al menos hasta la reforma de 1975.

No es casualidad que aun así violación marital luchó por ser reconocido, siendo considerado solo con elArte. 1, párrafo 2, del Decreto Legislativo 14 de agosto de 2013, n. 93, convertido, con modificaciones, por l. 15 de octubre de 2013, n. 119, que estableció el prisión de seis a doce años para quienes lo cometen.

Si la retirada de las relaciones sexuales con la pareja puede convertirse en objeto de separación con cargo, la imposición de las mismas con violencia es reconocida como delito a partir de 1976, con una histórica sentencia de la Corte Suprema, que estableció que

El ejercicio del derecho a la unión carnal con el cónyuge, como efecto del matrimonio, no incluye la facultad de imponer violencia (física o moral) al cónyuge disidente, pero, en el caso de disidencia injustificada, constituye un insulto real y violación de las obligaciones de asistencia conyugal hacia el cónyuge rechazado, este último puede recurrir al tribunal civil para obtener una sentencia de separación personal por culpa del otro cónyuge. Pero nunca puede tener razón por sí misma ejerciendo el presunto derecho a esta actuación, que es de carácter irresistible, en forma amenazante y violenta.

Cómo defenderse del acoso sexual

Acoso sexual
Fuente: web

En primer lugar, aunque no sea fácil, debemos deshacernos de la vergüenza y el sentimiento de ser de alguna manera “culpables”, porque no es absolutamente nuestra culpa si sufrimos algún tipo de acoso. Para defenderse es necesario ante todo expresar clara y explícitamente el propio disenso, no “dejarlo ir” por miedo o exceso de bondad.

Además, en el lugar de trabajo, si el acoso continúa, puede escribir una carta o correo electrónico enumerando todos los comportamientos no deseados, comuníquese con el asesor de confianza, figura presente en las grandes empresas, o al Comité único de garantía presente en la administración pública y, en casos extremos, también emprender acciones legales, pidiendo sentencia por mobbing, horizontal (si lo llevan a cabo colegas) o vertical (jefes).

Lo que dispone la ley en caso de acoso sexual

Hay que decir que nuestro código penal no tiene una disciplina específica para el acoso sexual, pero la jurisprudencia ha reconocido su ilegalidad penal, devolviendo el caso al contexto deArte. 660 cp., el de “Acoso o perturbación de personas”.

Según la jurisprudencia de la Casación el acoso se manifiesta con expresiones verbales “fuertes”, que aluden a la esfera sexual, o con reiterados avances rechazados por quienes los reciben. Por lo tanto, no es necesario el contacto corporal para hablar de acoso sexual.

Una vez identificado el delito, precisamente porque, como se ha comentado, entra en la categoría más generalizada de acoso, se sanciona con la misma pena, es decir, la detención hasta por seis meses o el pago de una multa de hasta 516 euros, según criterio. del juez que se ocupa de ello.

Es un delito perseguible de oficio, o que continúe independientemente de la voluntad del denunciante de establecer el delito y la sentencia; por lo tanto, si nos encontramos ante, por ejemplo, un acoso acompañado de amenazas, mientras se requiere una demanda para la segunda, la primera acción continúa independientemente de si la demanda se ha presentado o no, o si posteriormente se desestima. de la persona lesionada.

Artículo original publicado el 25 de marzo de 2020